Fiebre en niños: cuándo preocuparse y cuándo no
La fiebre es el motivo número uno de consulta pediátrica. La Dra. Mejía explica qué observar en casa y cuáles son los verdaderos signos de alarma.
Pocas cosas angustian más a una madre o un padre que tocar la frente de su hijo y sentirla caliente. Sin embargo, la fiebre no es una enfermedad: es una respuesta normal del cuerpo que ayuda a combatir infecciones. La mayoría de las fiebres en niños son causadas por virus y se resuelven solas en dos o tres días.
Qué hacer en casa
Lo primero es medir la temperatura con termómetro —tocar la frente no es confiable—. Se considera fiebre a partir de 38 °C. Ofrezca abundantes líquidos, mantenga al niño con ropa ligera y use acetaminofén en la dosis que corresponde a su peso, no a su edad. Los baños con agua helada y las friegas de alcohol están contraindicados: pueden causar escalofríos y hasta intoxicación.
Signos de alarma reales
Acuda de inmediato a evaluación médica si su hijo presenta: dificultad para respirar, manchas moradas en la piel, convulsiones, somnolencia excesiva (no despierta con facilidad), vómitos persistentes, o si es un bebé menor de 3 meses con cualquier fiebre. En esos casos no espere a que la fiebre baje: la causa importa más que el número del termómetro.
La consulta a tiempo evita sustos
Si la fiebre dura más de 72 horas, si el niño luce decaído incluso cuando la temperatura baja, o si usted simplemente se siente insegura, la consulta pediátrica es la decisión correcta. En Clínica San Rafael la Dra. Karla Mejía atiende de lunes a sábado con cita por la web o por WhatsApp. Nadie conoce a su hijo mejor que usted: confíe en su instinto y nosotros ponemos la parte médica.